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Sangarren pueblo de los Monegros
TERUEL

Datos del Pueblo

Mirambel

Pueblo

Mirambel

Municipio

Mirambel / Comarca: Maestrazgo

Provincia

Teruel

Comunidad

Aragon

Habt. / Ine 2004

134

 

Ayuntamiento

Dirección

Plaza de la Iglesia, 1

Código postal

44141

Teléfono

964178212

Fax

964178212

Oficina Turismo

Contactar con telf. citado

Web Oficial

Mirambel cultura y arte

Mirambel

Web de Interés

Mirambel el rincon del arte

E-mail municipio

ayuntamientomirambel@yahoo.es
 

Instituto De Estudios Turolenses:

Entidad: Villa
Comarca: Maestrazgo
Habitantes: 144
Altitud: 993 m
Distancia a la capital: 113,5 km


Esta villa turística del Maestrazgo turolense, homenajeada por Pío Baroja en su novela La venta de Mirambel, se sitúa sobre un resalte rocoso junto al río Cantavieja. Este curso fluvial proviene de la parte meridional, en donde recibe un gran aporte de afluentes (Mas del Arco, río Tornos), todos ellos profundizando fuertemente en los materiales calizos y margosos del Cretácico inferior, al atravesar los relieves de plataformas de las sierras de San Cristóbal, Aliento, al oeste del pueblo, y del Cabezo y Coroneta, en el este de Mirambel, formando la divisoria con el barranco de la Gazulla y el río de La Cuba. Escasean los enclaves forestales, ya que el aprovechamiento agropastoril ha provocado el dominio de las formaciones de pastizal presididas por el lastón y la aliaga.

De notable interés son algunos de los hallazgos arqueológicos que hasta la fecha se han producido en su término municipal, en especial los poblados ibéricos de El Puntal y el del Castellar de Mas de Dalmau.

Su historia, como la de toda la comarca, estuvo ligada a las órdenes militares. Tras ser concedida en un primer momento al Santo Redentor, fue luego jurisdicción de los templarios y formó parte de la encomienda de Cantavieja. En 1243 el Temple le otorgó carta de población y en 1299 recibió del rey el privilegio de celebrar un mercado semanal. Durante las guerras carlistas acogió las oficinas administrativas del pequeño “estado” organizado por el general carlista Ramón Cabrera en el Maestrazgo. En 1982 fue galardonada con la medalla de oro de la organización “Europa Nostra”, por las tareas de embellecimiento y restauración llevadas a cabo entre 1976 y 1980 gracias a la Dirección General de Arquitectura y Vivienda del MOPU.

Mirambel conserva gran parte de sus murallas medievales, si bien la mayor parte de éstas quedan semiocultas por casas adosadas. Resultan claramente visibles en varios trechos y son, junto con las de Mosqueruela, las más interesantes y mejor conservadas de las serranías orientales de Teruel. Los lienzos situados al norte y al este se conservan prácticamente íntegros, sin añadidos posteriores, mientras que en la mayor parte del lienzo meridional se apoya una línea de edificación. El lienzo occidental es el que ha sufrido un mayor grado de transformación. Al parecer fueron iniciadas por los templarios y concluidas por los sanjuanistas, construyéndose en su mayor parte entre los siglos XIII y XIV. Tuvo al menos cinco torres, de las que se conservan cuatro: dos de planta circular en la parte norte (una junto al portal de San Valero y otra encima del portal de las Monjas) y dos en las Eras o calle del Ángel, una de planta cuadrada y otra circular.
También se conservan cinco portales. El portal de las Monjas (o de Santa Catalina) está situado delante de la plaza dedicada a Sor Consuelo Roca y a partir de él se inicia la calle Mayor, bajo un arco de medio punto (extramuros) y otro apuntado (intramuros). En la parte interna de esta construcción se ve una bella celosía de tradición mudéjar, bajo la cual se dispone un gran vano adintelado, correspondiente a la capilla abierta de Santo Tomás. En el portal del Estudio, situado junto a la casa Masa, concluye la calle Mayor. Hacia el exterior presenta un gran arco apuntado de sillería, mientras que intramuros está definido por un arco rebajado. Una gran ventana con celosía oculta la capilla dedicada a la Natividad de la Virgen. El portal de la Fuente forma parte del conjunto de la plaza Mayor, situándose junto a la casa Zurita. Presenta un arco de medio punto hacia el exterior y otro rebajado en el interior. El portal de San Roque está abierto en el lienzo sur de la muralla. Hacia el exterior presenta un arco de medio punto de sillería e intramuros, un arco rebajado. El portal de San Valero se localiza en el lienzo nordeste de la muralla y está inscrito en un cubo prismático de planta cuadrada. Como los portales anteriores, presenta arco de medio punto hacia el exterior y rebajado en el interior.

Otra interesante construcción medieval de Mirambel fue su casa-castillo, construida al parecer por los templarios, aunque más tarde fuera ocupada por los sanjuanistas. Desgraciadamente, fue demolida para vender su madera y actualmente sólo se conservan restos de sus muros, construidos con mampostería y sillares en sus esquinas, y varios arcos semiocultos bajo los escombros. En él se alojaba Cabrera cuando acudía a Mirambel. Además, durante los años del carlismo se establecieron en él las oficinas de la Imprenta Real y del papel sellado.

La plaza de la Iglesia constituye un conjunto de gran interés y belleza. En ella se alojan algunos de los edificios de mayor encanto de la población, como la iglesia parroquial de Santa Margarita. Se sabe que ya en 1308 Jaime II autorizó que se dedicaran las primicias a la reparación de su iglesia, que fue reedificada o reformada más tarde, en 1423. Finalmente, en 1679, ante la amenaza de ruina del edificio, se acordó volver a reedificarlo completamente en el mismo solar que la iglesia anterior, pero ampliándose hacia el cementerio viejo y hacia las calles que la rodeaban. En su decoración intervinieron los pintores José Gisbert, de Vinaroz, Gaspar Pérez y Ramón Urquinzu, además de los escultores Miguel y Ramón Ferrer. El templo, no obstante, tuvo que ser reparado tras quedar prácticamente destruido en 1837, cuando los isabelinos se refugiaron en la iglesia y el cabecilla carlista conocido como El Serrador mandó incendiarla, lo que supuso que sólo se salvaran las paredes y la torre, en cuya portada todavía se conservan las huellas de las llamas. Las obras de reconstrucción concluyeron en 1843, bajo la dirección del arquitecto valenciano Salvador Minero. El retablo mayor fue traído de la iglesia de San Agustín de Morella, mientras el pintor valenciano Francisco Guillén quedó encargado de la realización del lienzo dedicado a El Salvador. Varios miembros de la familia Ferrer, conocidos escultores, intervinieron en los altares, imágenes y la actual sillería del coro. Las pinturas murales fueron obra de Pedro Urquizu Veser. En cualquier caso, la mayor parte de las obras que contenía este templo no sobrevivió al desmantelamiento de 1936. Desapareció toda la imaginería realizada por Ramón Ferrer, así como el cáliz que donó la reina Isabel II. Sí se salvó la sillería del coro y una valiosa casulla, salida de los afamados talleres de Lyon, que regaló para su parroquial natal fray Tomás Aragnad, mercedario. Pudo reconstruirse el retablo del altar mayor, realizado por José Colell, para lo cual se usaron buena parte de los elementos del anterior.
La iglesia parroquial de Santa Margarita es una edificación realizada con mampostería y buenos sillares. Tiene planta rectangular, dividida en una nave central cubierta con bóveda vaída y capillas laterales. El crucero presenta una cúpula vaída, cuyo intradós se decora con casetones y sus pechinas con los cuatro evangelistas. Tiene coro alto a los pies, dispuesto sobre un arco rebajado. La torre, a los pies, en el lado del evangelio, está realizada en su totalidad con grandes sillares y en ella se distinguen tres cuerpos además de un pequeño remate. Los dos primeros cuerpos son de planta cuadrada y el superior es octogonal. La portada está definida por el acceso en arco de medio punto, flanqueado por dos columnas sobre las que descansa un gran entablamento y un frontón triangular partido, interrumpido por una pequeña hornacina, a su vez coronada por un pequeño frontón curvo partido.

Frente a la iglesia parroquial se encuentra la casa consistorial. Este edificio se realizó en el siglo XVI, en sustitución de las “casas del lugar” medievales, en pie todavía en 1472. En la fachada principal de este edificio se conserva la fecha de 1583, que probablemente hace referencia al final de su construcción. Realizada en mampostería y piedra sillar, tiene planta cuadrangular y techumbres adinteladas. Su fachada principal se articula en dos plantas o cuerpos. En el primer cuerpo se abren dos grandes arcos de medio punto que descansan sobre columnas y medias columnas de orden dórico, dando paso a la lonja que ocupa la mayor parte de la planta baja del edificio. En el segundo cuerpo se abren tres sencillas ventanas adinteladas con bellos alféizares volados realizados en piedra. Corona esta fachada un magnífico alero de madera decorado con casetones, rosetones y bellas ménsulas labradas. También es interesante la fachada lateral izquierda de este edificio. La zona de la derecha es una continuación de la fachada principal, con la que forma ángulo. En su primer piso se abre un gran arco de medio punto que permite el acceso a la lonja, y en su segundo piso una ventana adintelada con alféizar volado de piedra. En la zona de la izquierda se disponen una sencilla puerta y una ventana adintelada. Interiormente este edificio se estructura en dos plantas, distribuidas originalmente en tres crujías paralelas a la fachada principal. La planta baja se reformó en el siglo XVIII, con el fin de ubicar en parte de ella las cárceles de la villa. Se mantuvo, pues, la lonja en la crujía delantera, transformándose la central y la posterior en 1778, año que se ve inscrito en el dintel de la puerta principal. Sobre la planta principal, en cuya crujía delantera se ubica el salón de sesiones, se dispone una pequeña planta falsa.

Próxima a la casa consistorial, frente al templo parroquial, se eleva la casa Zurita, donde supuestamente se hospedó el aspirante al trono D. Carlos V en 1837, en su estancia motivada por la primera guerra carlista. En el ángulo que da a la cuesta del portal de la Fuente se ve un curioso reloj de sol, formado por una piedra en forma de media luna. Bajo él estaba el Pellerich, piedra donde se ataba a los acusados de un delito público.
La casa Pastor está al lado de la iglesia parroquial, de la cual está separada por un estrecho callejón llamado el Callizo Oscuro. Fue construida por los infanzones de Uncastillo. En realidad se trata de un conjunto de varias edificaciones. La primera, que da a la plaza de la Iglesia, fue donada a la parroquia por D. José Gazulla Escorihuela, siendo en la actualidad casa parroquial. La segunda, donde se alojaron D. Alfonso y D.ª Blanca durante la guerra carlista de 1872; y la tercera, ya posterior a las anteriores.
En el portal de las Monjas se inicia la calle Mayor. En el centro de esta calle, aproximadamente, se eleva la casa de los Julianes (o de Gorreta), un edificio señorial con fachada de piedra, portada en arco de medio punto, ventanas adinteladas, galería superior definida por vanos en arco de medio punto y alero volado de madera. Junto al portal del Estudio, en el que concluye la calle Mayor, está situada la casa de Lasota (o casa Masas), antiguo cuartel de la Guardia Civil en el siglo pasado, y en éste ha sido posada y café.
Otro conjunto de interés es la calle Remolinos, donde se localizan dos casas que, a pesar de pasar prácticamente inadvertidas en el exterior, tienen gran interés. La primera de ellas es la casa del Bínculo (hoy de Mas de Gorreta), donde destaca un precioso patio de entrada, pavimentado con pequeños cantos rodados. La segunda, conocida como la casa de los Boiles (casa Costeras), conserva en una habitación del primer piso (solanar) un interesante conjunto de pinturas de principios del siglo XVII, basadas únicamente en trazos de color negro. En ellas se pueden distinguir claramente tres ciclos del Antiguo Testamento, alusivos a Sansón, José en Egipto y a varios reyes de Israel.
Otro conjunto interesante es el de la plaza de Aliaga, dedicada en la actualidad a D. Nicolás Ferrer y Julve. Está formada por algunos ejemplos de la mejor arquitectura del Maestrazgo. Entre ellos destaca la casa de Aliaga y la casa de Castellot. Las dos tienen características similares: acceso con gran arco de medio punto, ventanas adinteladas con alféizares de piedra, la típica galería aragonesa y volado alero de madera.
Ha de citarse también la plazuela de las Cuatro Esquinas, con la antigua carnicería.
A excepción de las casas palaciegas y otras edificaciones importantes, el caserío está compuesto por pequeñas construcciones de mampostería, adobe y madera, en las que se presta especial atención a ciertos elementos, como los aleros, rejas y carpinterías.

El convento de las Agustinas está situado junto al portal de las Monjas, en la pequeña plaza de Sor Consuelo Roca. Fue fundado en época de Felipe II, concretamente en 1564. La villa les cedió en usufructo la ermita o iglesia de Santa Catalina, su hospital anejo y otros solares próximos, y en 1789 el dominio directo sobre el convento e iglesia. Esta iglesia es de una sola nave, con capillas poco profundas en sus laterales. Su bóveda tiene lunetos, pero sus cuatro tramos están delimitados por arcos apuntados. Se reedificó en 1831, tras ser destruida en la guerra de Independencia, y de la época de su fundación conserva la actual sacristía. Este espacio está cubierto con bóveda de crucería estrellada y ocupa la parte inferior del torreón circular que defiende el portal de las Monjas.

Fuera del propio casco urbano, delimitado por las antiguas murallas, se construyeron numerosas ermitas que se convirtieron en importantes centros de devoción popular. Así, a poca distancia del portal de San Roque se encuentra la ermita de San Roque. Parece ser que se inició en 1690 y se concluyó en 1697. El edificio, construido en mampostería y piedra sillar, posee planta rectangular de una sola nave cubierta con bóveda de cañón y lunetos. En la zona de los pies se desarrolla un gran pórtico, abierto en sus tres lados por medio de amplios arcos de medio punto. El interior está decorado con esgrafiado y en el presbiterio se conserva un retablo dieciochesco con columnas salomónicas, datado en 1799, pero reformado posteriormente.
La ermita de la Virgen del Pilar está situada aproximadamente a 1 km de la población, cerca de la ermita de San Roque. Se trata de una pequeña y sencilla edificación barroca, realizada en mampostería. Tiene una sola nave, cubierta con bóveda de arista. Está precedida por un amplio pórtico adintelado, en cuyo frente se disponen dos altos pilares octogonales. Su interior acoge un sencillo retablo con la imagen de la Virgen del Pilar.
A 3 km aproximadamente de la población, en dirección a Cantavieja, se encuentra la ermita o santuario de San Martín, patrón del pueblo. Aunque su origen puede remontar al tiempo de los templarios, la construcción que hoy se conserva es posterior, como permite pensar la fecha de 1608 conservada en la casa adjunta a la ermita. Este templo, construido en mampostería y con piedra sillar, tiene tres naves, crucero alineado y coro alto a los pies. La nave central y los brazos de la nave crucero se cubren con bóveda de cañón con lunetos, mientras las naves laterales lo hacen con bóvedas vaídas y el crucero con una gran cúpula sobre pechinas. El interior está decorado con estucos dieciochescos, destacando las cuatro figuras de los evangelistas de las pechinas de su gran cúpula. Contiene varios e interesantes retablos, como el conservado en el lado de la epístola, probablemente de la primera mitad del siglo XVI. Los restantes son del siglo XVIII. Afortunadamente no sufrió ningún daño durante la última guerra civil.
Poco antes de llegar a la ermita de San Martín se encuentra la ermita de San Martinico, una sencilla y pequeña edificación de planta rectangular con una sola nave, acceso definido por un gran vano adintelado y tejado a dos aguas.
La ermita de San Cristóbal está situada en lo alto del monte del mismo nombre. Tiene planta rectangular, muy alargada, cubierta con tejado a dos aguas. Su frente está rematado por una sencilla espadaña. Una tabla, resto de alguno de los retablos de este templo, se guarda en el Museo Diocesano de Teruel.
La ermita de San José se encuentra a 3 km de la población, en dirección a Morella, concretamente en la Masía y Puente Vallés. Un portal une la ermita con la masía y bajo él pasa el camino que conduce a La Mata. Es una edificación sencilla, realizada básicamente en mampostería. Tiene planta rectangular y su tramo central se cubre con cúpula sobre pechinas. Su interior está decorado con motivos en estuco con temas de cabecitas de ángeles, guirnaldas en las que se incluyen racimos de uva, etc.
Finalmente, cabe mencionar la ermita de Santa Ana, la más distante del pueblo. A ella se accede tras recorrer aproximadamente 4 km de carretera y otros tantos de pista en dirección a Cantavieja. Está incluida en la masía del mismo nombre, cerca del término de Portell. A su fiesta, que se celebra el 15 de mayo, acuden romeros de Mirambel, Cantavieja y La Cuba.

Las fiestas patronales en honor de San Lamberto y San Roque se celebran a mediados de agosto, con toro embolado y baile del rolde. “Correr” el toro por las calles de noche y con dos bolas encendidas en sus astas es un festejo imprescindible de gran tradición en la comarca.
Dentro del calendario festivo, la devoción a San Antonio Abad tiene en Mirambel una celebración peculiar que comparte con otros pueblos del Maestrazgo castellonense: la Sanantonada. Consiste en la representación teatral de la vida y tentaciones del santo llevada a cabo por los vecinos, en la que se añaden improvisaciones irónicas sobre los sucesos más destacados de la actualidad local. La noche del 16 de enero se organiza la cabalgata que recorre las calles convocando a las gentes a presenciar la obra. Está encabezada por el tedero, el pendón de la cofradía y el santo, y tras ellos desfilan algunos personajes de la representación (el ángel, el payaso, el señorito), el sacerdote, el prior, los mayorales, las autoridades, los músicos y por último los jinetes sobre caballerías ricamente enjaezadas. Los otros personajes, Lucifer, Luzbel, los demonios, el Zagal y la Agostera, van corriendo por delante. La representación tiene lugar en la plaza de la Aliaga, donde se escenifican las tentaciones de San Antón por el diablo, su resistencia y su posterior retirada a una cabaña de troncos y ramas, llamada “barraca”, a la que los demonios prenden fuego. Mientras arde la hoguera, los jinetes giran a su alrededor en un concurso que gana quien más se acerca al fuego. Este teatro popular en honor al santo protector de los animales domésticos incluye la devoción cristiana a San Antón y el rito pagano del fuego, ambos propiciadores de la fecundidad, ganadera y agraria, decisivas en las sociedades rurales. El dulce propio del día de la fiesta es la torta de alma, elaborada a base de una pasta con harina, aceite, aguardiente, azúcar y un relleno de calabaza y miel. Además de consumirse en casa se reparte entre los jinetes de la comitiva.
El pueblo acude a varias romerías: el 1 de mayo a la ermita de San Cristóbal; el primer lunes del mismo mes a Nuestra Señora de la Carrasca, en Bordón, junto con Tronchón, Olocau y el propio Bordón; el 16 de mayo a Santa Ana, con Cantavieja y La Cuba, y el 23 de abril, para celebrar San Jorge, y el 11 de noviembre a San Martín.


BIBLIOGRAFÍA

ALTABA ESCORIHUELA, J. (1987).
ALTABA ESCORIHUELA, J. (1988).
BENITO MARTÍN, F. (1991).
DELLA ROCCA, G. y MONCLÚS, J. (1981).
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GUITART APARICIO, C. (1987).
MADOZ, P. (1845-1850).
SEBASTIÁN LÓPEZ, S. (1969), pp. 63-69.
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